PRONUNCIAMIENTO POLÍTICO
A través de estas líneas, es mi inquietud no dejar en la inercia y la inoperancia, la esperanza de millones de peruanos, en la que me incluyo; ciudadanos que anhelamos una oportunidad distinta a la que hoy vivimos, donde los medios de comunicación y los grupos de poder nos presentan sus potenciales candidatos para las próximas Elecciones Generales del 2011. Considero necesario dejar de ser linterna cerrada que alumbre por dentro, como lo dijera en una oportunidad el célebre escritor de Horas de Lucha: Manuel Gonzales Prada; pues me siento improductivo e infértil, al pensar sólo para mi interior y no expresar de manera libre, las ideas que se cruzan por mi mente y que revolotean por salir a luz, pues desean aportar postulados que se interioricen en otras mentes para motivarlos y trabajar juntos por el desarrollo de nuestro hermoso país. Tomando en cuenta mi atrevimiento de libre pensamiento, hoy pretendo expresarme de manera libre, ejerciendo mi derecho de ciudadano activo, pues deseo contribuir mis múltiples ideas y procurar salir adelante; y así lanzar mí libre pensamiento en acción, pues en mi mente resuena la celebre frase de Pitágoras: “ Sé callado o deja que tus palabras sean más que el silencio ”. Por ello creo necesario formar un solo cuerpo social, con todos los ciudadanos decididos a convertir las buenas intenciones en una acción eficaz, enérgica y purificadora; que signifique querer unificarnos y poner orden y dignidad a los destinos de nuestro Perú, ante un sistema que carece de un norte que, lo cual es contraproducente a nosotros mismos como parte de una nación.
No pretendo ganar partidarios fanáticos, ni pactos ambiguos o solidaridades híbridas; muy por el contrario pretendo romper las tradiciones políticas y querer organizar una fuerza que reaccione contra las malas ideas y los malos hábitos. Sólo de un modo atraeremos las simpatías y hallaremos eco en el alma de las multitudes, siendo perseverantes y tenaces. Con lo manifestado, la cuestión actual es dar respuesta a la siguiente interrogante: ¿Por qué han fracasado los partidos tradicionales? Pues ahora tratare en líneas coloquiales responder esta interrogante: Por la falta de líneas divisorias, por la infiltración recíproca de los hombres de un bando a otro bando. En el orden político, lo mismo ocurre en un parque zoológico, donde el juntar especies diferentes no produce más que híbridos o seres infecundos; es por eso que pretendo impulsar con esta nueva propuesta una integración de personas con un solo ideal, un solo propósito, distante de las ideologías de izquierdista o de derecha, la única ideología latente será la identidad nacional, que nos comprometa a trabajar por un sólido Perú, con orden, respeto, igualdad de oportunidades, justicia y paz social con dignidad para todos los peruanos.
Aquí no harán falta personajes de medio tinte ni agrupaciones amorfas y de color indefinible. No obstante me plateo un dilema al iniciar la integración y confluir en una sola idea nacionalista: disolvernos o convertirnos en verdadero partido de combate por una autentica democracia, con dignidad para todos los peruanos y con una política decidida de inclusión social. Conviene repetirlo leal y francamente, para evitar equivocaciones y trazar desde hoy una línea divisoria, entre la nueva organización política y todos los partidos tradicionales mercantiles y personalistas, donde ya no caben alianzas ni transacciones, pues se han convertido en Clubes sociales de intereses y ambiciones por el poder únicamente, sin medir las consecuencias de su ideología y convicciones, pues una vez alcanzada la ambicionada meta, resultaría devastadora y bastante lamentable para nuestro futuro. Además, debo señalar que cuando corresponda aproximarnos a un bando cualquiera, no será para marchar con él sino contra él, no para estrecharle la mano sino para pedirle cuentas claras de sus funestos u oscuros actos políticos.
Debemos recordar siempre que existen enemigos poderosos que miran al Perú como un gran mercado de materia prima y en algunos casos pretenden creer es de su legítimo patrimonio, y defenderán esos intereses con el oro, el mismo que es nuestro, y con la astucia; además con la fuerza y el crimen. Ellos tienen artilugios para comprometer maliciosamente en el ejército un brazo que tiraniza con el hierro en contra de su pueblo, así como tienen en la prensa una lengua que mata con la calumnia; cuentan además con pretorianos a buen sueldo y con vociferadores a buena propina.
Amigos míos, a todo lo dicho no basta desplegar la bandera y lanzar el grito para que los adherentes acudan en tropel. Entendamos que nos dirigimos a un pueblo muchas veces vilmente engañado, que desconfiara de nosotros mientras los actos no le prueben la sinceridad de nuestras intenciones. Poco quizás haremos con la pluma y la palabra, con el folleto y la conferencia, con la carta familiar y la conversación íntima; pero mucho más realizaremos con el ejemplo: la vida ejerce una propaganda lenta y muda, pero irresistible. Para eso necesitamos cerebros que piensen, no autómatas que hablen y gesticulen; personas vivas, no cadáveres ambulantes; partidarios de buena fe, no tránsfugas corrompidos con la herencia y el mal ejemplo; en una palabra, juventud de jóvenes, no de hombres con 25 años y de mentalidad senil y derrotera, sino sedientos de esperanza y espíritu combativo que aspire a construir un Perú digno y emprendedor. Jóvenes comprometidos con la refundación de un nuevo Perú, que formen parte activa de una nueva y gran organización política, que conforme la vanguardia de la lucha contra la corrupción y el atontamiento del actual sistema político, una elite que vigile sigilosamente los avances de los planes programáticos y políticas públicas en el Perú, que sancione de manera drástica los errores y desavenencias, para nunca más olvidar a sus protagonistas, así como no volver a caer en la indigna frase: “Mientras haga obras no importa que robe” jóvenes y ciudadanos que denuncien abiertamente y sin vacilaciones la celebración de convenios tenebrosos de su organización y que se encuentren dispuestos a cercenar la corrupción cancerosa, promoviendo si es posible que el último bastión, del comité político en provincia asuma el mando de vacilarse en los lineamientos programáticos del partido, pues no queremos hombres que obedezcan ciegamente las ordenes del grupo o del caudillo, sino por el contrario entes pensantes que pongan en debate abierto los grandes intereses que mueven las masas socio económicas en el Perú, entendiendo con ello que un partido no se debe únicamente a sus afiliados y adherentes, sino a los grandes intereses de una nación.
Con lo expuesto líneas arriba, pretendo señalar de manera clara que la misión de la nueva organización política debe darse en aleccionar a nuestros adherentes, de modo que en el momento preciso el más oscuro y el más humilde se convierta en el vocero de las ideas y el propulsor de la masa. En una palabra, no queremos exponernos a morir por desidia. Recordemos todos que una causa sin apóstol es una simple abstracción; y la humanidad no adora y sigue más que a los individuos: hasta en las religiones más ideales, suprimido el símbolo material, vacila el dogma. No obstante, espero que el hombre necesario surgirá en el momento propicio: uno de esos adherentes sinceros y entusiastas, quizás el más silencioso y el menos sospechado, realizará mañana el fecundo pensamiento del partido. Cuando la figura superior se diseñe en medio de nosotros, abramos el paso, allanemos el camino, haciendo el sacrificio de nuestro orgullo y de nuestras ambiciones personales: si hay mérito en pregonar una idea, hay mayor mérito en ceder el sitio al hombre capaz de realizarle, para el bien de todos.
Cuando lo expuesto inicie su aparición muchas cosas ocurrirán, muchas de ellas pretenderán ser aniquiladoras y desproporcionalmente en desventaja para nosotros, veremos políticos de profesión tacharnos de ilusos, utopistas o soñadores. Pero como en política valen los hechos, convendrá preguntarse ¿Qué obra realizaron esos hombres eminentemente prácticos que no se alucinaron, no forjaron utopías ni soñaron? Ellos promulgaron constituciones y leyes variopintas, sin consultar y educar ciudadanos para entenderlas y cumplirlas, ellos fundieron un metal sin cuidarse de ver si el molde tenía capacidad para recibirle, ellos decretaron la digestión sin conceder medios de adquirir el pan. Por ello cabría cuestionar ¿De qué nos sirve la instrucción gratuita si carecemos de una política adecuada en el sistema y de una firme voluntad política de querer invertir en ella? ¿De qué sirve la libertad de expresión si nos dan información basura en los medios? ¿De qué el derecho de sufragio sino podemos ejercerla conscientemente? ¿De qué la libertad de industria sino poseemos capitales, crédito apropiado, ni una vara de tierra que romper en el arado? Esos hombres eminentemente prácticos fueron políticos a manera del buen doctor que hace morir a todos sus enfermos, del buen abogado que pierde todos sus juicios y del buen capitán que echa a pique todos sus naves. Además hay que hacer práctica de buena memoria y recordar cuántas veces han estado ocupando cargos públicos los personajes tradicionales de nuestras actual política y cuántas veces han resuelto nuestros grandes problemas, tendríamos que recordar también cuántos escándalos de corrupción ha habido y cuántos han sido sancionados de manera drástica, preguntémonos también por qué siempre son los mismos personajes los que asumen los mismos cargos, con los mismos escándalos y que en reiteradas oportunidades son perdonados, dejando en el olvido sus repetidas metidas de patada en la vida política, o cabría quizás la pregunta para nosotros y cuestionarnos ¿Tendremos mala memoria o carecemos de un apropiado análisis político? Si de perdonar se trata entonces para que seguimos construyendo cárceles a nivel nacional o para que mantenemos la existencia del alicaído poder judicial, pues deberíamos entonces perdonar a todos los delincuentes, dándoles una y otra oportunidad hasta el último día de sus vidas. En resumen dejémonos de lamentarnos por todo lo que ocurre y licenciemos a todos los que actúan mal y en contra de las normas de convivencia más sencillas de la sociedad.
Por eso me permito sostener lo siguiente, un partido no debe condenarse a seguir un programa invariable y estricto como el credo de una religión. En ese sentido la nueva organización política condensará en dos líneas su programa: evolucionar en el sentido de la más amplia libertad del individuo, prefiriendo las reformas sociales a las transformaciones políticas . Me reafirmo en ser una persona visionaria y de ideas sensatas. Me permito también decirles, que me considero un soñador por una sociedad digna, inclusiva y justa, asimismo considero necesario salir de la caridad mendiga para entrar en la justicia humana , que todos posean el derecho al desarrollo integral de su propio ser, no existiendo razón alguna para monopolizar en beneficio de unos cuantos privilegiados los bienes que pertenecen a la humanidad entera. Por ello, elevo mi voz en decir a los hombres eminentemente prácticos: ¡Fuera política tradicional, vengan las reformas sociales! Es mi gran deseo convertirnos en una nueva propuesta política, en una fuerza poderosa y decisiva, que nos permita demostrar que no somos simple idealistas anodinos u hombres capaces de consumar una justa y completa liquidación social.
Muy queridos amigos, la atención del país se concentra hoy en las próximas elecciones del 2011, más aún las miradas únicamente se centrarán en los posibles candidatos de partidos tradicionales que los medios de comunicación nos impondrán, avalados por determinados grupos de poder económico, procurando como siempre proteger sus intereses inversionistas y de sesgada ambición personalista. Entonces es oportuno decir ahora: ¡Fuera los tradicionales y los funestos criminales! Esto podemos gritar con entera libertad, porque me siento peruano y soy un ciudadano más interesado en el futuro de mi país, esto podemos decir todos aquellos que no escondemos las manos, porque no la tenemos manchadas de sangre, más no aquellos que han compartido el poder y que por muchas décadas nada han brindado de bueno para cimentar las bases sólidas del desarrollo con igualdad y dignidad. Si queremos analizar los hechos, para no caer en un libidinoso critico político tradicional, volteemos la mirada en cada personaje que hoy oriundamente se lanza a la candidatura de tan digna representación nacional, todos ellos son conocidos hasta por demás, la cuestión es analizar que aporte favorable y de gran ventaja dieron a los peruanos: ¿Respetaron nuestros derechos? ¿Respetaron nuestra dignidad? ¿Respetaron nuestro derecho a la consulta popular y a la verdadera participación ciudadana? ¿Supieron defender nuestros intereses nacionales ante los diferentes tratados internacionales? ¿Han sabido proteger nuestros recursos naturales y respetar por ende nuestro medio ambiente? ¿Cuántas veces hemos sido ninguneados y hasta sindicados de ser ciudadanos de quinta categoría? ¿Cuántas veces han obrado en contra de nuestros intereses como seres humanos? ¿Cuántas veces nos han dado lecciones de inmoralidad y corrupción a gran escala? ¿Cuántas veces nos han faltado el respeto e insultado nuestra inteligencia con hechos bochornosos que han pretendido minimizarlo con ayuda de la prensa barata y sometida a la genuflexión?
Es ahora que me declaro un ciudadano con cuatro décadas de existencia, pero nuevo en el mundo político, deseoso de incursionar en él, pero con la propuesta de un nuevo modelo en el sistema político, con muchos deseos de querer instituir un nuevo modelo de gobierno, que integre la participación ciudadana de manera activa y ágil, que instituya un gobierno corporativo y directo. Es así que señalo la necesidad de promover la libertad de expresarnos sin miedos y temores, de manifestarnos en el concepto más amplio pero con respeto a la dignidad de las personas; no obstante denunciando agresivamente lo que se tenga que denunciar con las pruebas del caso. El libre pensamiento silencioso no sirve en los combates de la vida, y el hombre que la ejerce no pasa de ser un filósofo egoísta, infecundo, en una sola palabra, neutro. Muy por el contrario, cuando abriguemos una convicción, no debemos guardarla religiosamente bajo siete llaves, debemos exponerla a los cuatro vientos, debemos dejarla libre al alcance de todas las inteligencias. Por ello manifiesto que lo humano no está en poseer las riquezas mentales y guardarlas celosamente en la bóveda craneal, sino en sacarlas del cerebro, pulirlas y colocarles alas de buen lenguaje y soltarlas por el mundo, con el propósito de que vuelen y se fusionen en todas las mentes humanas. Esto nos lleva a esgrimir la siguiente hipótesis: “si todos los filósofos hubieran meditado en silencio, la humanidad no habría emergido de la inmadurez y la sociedad continuaría hasta hoy intentando erguirse para dar sus primeros pasos, fracasando en el intento hasta hoy”.
Con lo dicho líneas arriba, es necesario afirmar que en nuestro país existen ciudadanos que a la vuelta de la esquina, en un aula cerrada, en un bar discreto y con la motivación de una copa de licor se envalentonan para hablar de política, o como otros que esperan la llegada del manto de la noche y la tranquilidad de su alcoba para hablar con su pareja de sus apreciaciones coyunturales de la actual política, estos libre pensadores, filósofos de la oscuridad no disfrutaran nunca de la tranquilidad de sentirse escuchados y haber aportado ideas que propicien nuestro desarrollo social y económico, a ellos deberíamos compararles con los ríos subterráneos que se dirigen al océano, sin haber apaciguado la sed de los seres vivos, ni fecundado una semilla para hacerla germinar. En conclusión son ciudadanos desechados por ellos mismos de una sociedad sedienta de personajes que procuren motivarlos para hacer nacer una nueva corriente filosófica e ideológica, que apunte en hacer nacer el auténtico nacionalismo, el verdadero compromiso y con ello un decidido cambio de actitud para ser diferentes y emprender juntos como una nación que brille, primero en América Latina y luego su gran brillo enceguezca al mundo entero.
Hoy pongo en riesgo la tranquilidad de mi existencia como ser humano, como ciudadano y padre de familia, hoy expongo la libertad de caminar por doquier sin contratiempos, pues sé muy bien que al presentar mi libre pensamiento de manera abierta suscitare recriminaciones y tempestades, aventurándome a sufrir las maldiciones más funestas que guardan los políticos tradicionales en sus entrañas y que la comparten con sus oscuros socios que ambicionan por siempre el poder, así como los atropellos del mandón y sus lacayos. No tengo miedo en expresarme como lo vengo haciendo, pues desde corta edad me he mostrado irreverente con un sistema opresor y que nos ha mutilado la dignidad como seres humanos. Considero que cuando se diga, de un hombre: Ferviente cumplidor de las leyes, tradúzcase esto como naturaleza servil del hombre, porque no existe en el mundo Ley perfecta, entendiendo que en mayoría las leyes obedecen a la más vil mordaza para callar a los ciudadanos y otras únicamente para maquillar las políticas públicas pretendiendo presentarnos voluntades por tratar de satisfacer nuestras grandes demandas, lo cual nunca ha sido verdad. Siendo este un ensayo de libre expresión a la coyuntura política actual, señalo mi gran deseo que los jóvenes que se sientan apasionados en incursionar en política, en verdad lo hagan de manera sincera y sin perder el norte de siempre velar por los grandes intereses de todos los peruanos sin distinciones y manteniendo la decisión firme de implementar una política agresiva de inclusión social, recordemos siempre que de los dieciocho a los treinta años germina en nuestras mentes el libre pensamiento fogoso y batallador; más de los treinta en adelante ese furor viene a menos, con lo cual jubilamos nuestro espíritu político: ¡Adiós batallas apasionadas, adiós fogosidades juveniles! Es así que puedo aventurarme y manifestar que todo viene en proporción al salto, pues de los tranquilos aguardemos la firmeza, no obstante de los más violentos temamos la claudicación más vil y enfermiza. No obstante, vale la pena decir que es bueno extender la mano hacia el horizonte y marcar el camino visionario por donde convendría marchar, pero aún más productivo y bueno es ir adelante marcando con nuestras huellas el sendero que ha de seguirse, lo que nos lleva a comprender que un buen guía vale mucho más y suple a miles de direcciones indicadas en cien hitos diferentes.
Los pensadores libres y activos debemos guardar fidelidad a nuestra doctrina activa y nacionalista, que armonice las frases expresadas con las obras consistentes y bien hechas, pero merecen la más grave censura cuando eliminan los grandes intereses sociales y se escudriñan en la ideología partidarista agresiva y hasta en la mitomanía intransigente. Es imprescindible recordar que no sólo de pan vive el hombre, palabra que reza el evangelio; digamos también: no sólo de predicar vive el libre pensador. A ello debemos sumar también, algo de vital importancia en esta generación, no es bueno poner en práctica políticas públicas de mendicidad a los más pobres, muy por el contrario debemos lanzar de manera directa y agresiva una política de educar e instruir para el progreso, no demos pescado y pan al pobre, sino por el contrario enseñémosle a pescar y trabajar la harina para fabricar pan en demasía. Además de enseñarles técnicas apropiadas de buena pesca y de fabricación de pan, lo cual permitirá que el hombre logre por inspiración perfeccionarse y le ponga el más apasionado empeño para salir adelante y procure emprender en una empresa prospera que colabore con el desarrollo y promueva empleo a más personas, trabajo con dignidad y siempre enseñando a expandirse a muchos otros, sin egoísmos ni ambiciones personalistas, porque para ello el Estado deberá poner en práctica políticas públicas de inclusión social y de involucrar al sector privado en el gran compromiso por el desarrollo nacional.
Amigos míos, hoy les agradezco su tiempo por leer estas líneas; no obstante, sé que no será en vano porque estoy seguro a despertado en cada uno de ustedes la pasión de sumarse a la gran aventura de poner en práctica el libre pensamiento activo, que se unirá a otros como nosotros, deseosos de unir fuerzas en una organización política nueva, con visión nacionalista, que fomente la unión nacional, que institucionalice el respeto y la igualdad con dignidad, que cimiente las bases sólidas para refundar una nueva nación, que se edifique sobre la decencia y la justicia, para ello es necesario que todo libre pensador, sino quiere mostrarse ilógico con su predica, tenga que declararse revolucionario, no me refiero a un agitador pernicioso que empuñe las armas y levante las masas para la lucha armada, sino más bien un revolucionario intelectual, dirigido a las mentes abiertas de jóvenes y a todas las generaciones que se encuentren sedientos de esperanzas por la gran transformación social en el Perú, que nos lleve a trabajar por Tres Pilares Fundamentales para el desarrollo: 1) Invertir decididamente en el sector educación, con el propósito de promover una auténtica revolución educativa para el siglo XXI, con cambio de actitud en los Maestros, con el compromiso permanente de los Padres de Familia por educar en valores a sus hijos y de un trabajo acucioso con el capital humano más importante que tiene una nación, los niños y niñas, que forjaran bases sólidas de una nueva sociedad, más justa, menos pobre, que erradique la corrupción, menos violenta, con mente emprendedora y de un apetito ferviente por incursionar en ciencia y tecnología con innovación en las diferentes áreas productivas. 2) Invertir decididamente en salud, con políticas específicas de prevención en salud, que se oriente a un servicio de calidad integral a todos los peruanos, con sensibilidad humana y menos burocrática, que promueva la presencia del Estado a nivel nacional en igualdad de condiciones, que promueva un Plan de investigación continua por la buena nutrición desde la pre concepción natal, con un seguimiento oportuno en todas las áreas, que se oriente a predisponer una atención universal que garantice que nuestros ciudadanos se encuentren en buenas condiciones de salud para un óptimo rendimiento académico y laboral, tanto en el sector público como en el privado, sólo así garantizaremos el éxito de nuestro propósito y de todos nuestros esfuerzos por cambiar el sistema actual. 3) Decidido apoyo tecnificado e industrial a nuestra agricultura, lo que permitirá mayores escalas en la producción del campo, promoviendo planes de capacitación, monitoreo continuo y evaluación de los resultados de la producción agrícola, apoyo decidido con políticas públicas en que el Estado sea el primer promotor de la producción del campo, potenciando campañas de difusión para una mejor nutrición, de los productos oriundos de alto valor proteico, así como difusión de los diferentes sistemas de riego, aprovechamiento de espacios agrícolas y de tierras improductivas, con apoyo de técnicas de alta tecnología que procure un agresivo crecimiento de nuestra producción para el consumo interno, generando el abaratamiento de los costos de los productos y con ello permitiendo la accesibilidad de los mismos a los más pobres; y entre ellos, abastecer los colegios a nivel nacional, para implementar los comedores escolares y así garantizar una nutrición de calidad en nuestros estudiantes.
Es esta la real revolución que promovemos, pretendemos cambiar las mentes de los ciudadanos peruanos y abrirles un abanico de posibilidades que se orienten a la inclusión social que todos anhelamos, al gran cambio socio económico que venimos esperando por décadas y del cual hemos sido víctimas de postergamiento, por intereses personales, partidaristas y de transnacionales por la sobre explotación de nuestros recursos naturales. Esta es la revolución que desde estas líneas propiciamos, con la esperanza de que no sólo sumaremos, sino más aún iremos multiplicando de manera incontrolable, que demostrará una vez más que los peruanos, sin distinción de grupos, creencias, costumbres, condición económica, ni edades formaremos un gran frente social y tomaremos el control de direccionarnos por nosotros mismos a la senda del desarrollo y donde todos seremos los beneficiados, pues quien mejor que nosotros los que de manera corporativa tomen los acuerdos y se perfilen al bienestar social que por años hemos estado esperando. Tengamos presente que con semejante reto, de amplia visión, se sale del libre pensamiento silencioso, para internarnos en el pensamiento libre que entraña la defensa por la total emancipación del individuo. En conclusión estimados amigos, espero haber despertado en cada uno de ustedes el ánimo por una atmósfera de verdad y tolerancia, no nos separemos sin el buen propósito de corroborar con los hechos contundentes la firme adhesión a las ideas vertidas en este ensayo, la cual es sincera y osada, propiciada por una convicción, sin amedrentamientos por las consecuencias, así tenga que pagarse con el claustro político y personal, sin admitir divisiones entre lo que debe decirse y lo que debe callarse, sin profesar verdades para el consumo del individuo y verdades para el uso de las masas. Pues pretendo erradicar nuestros prejuicios tradicionales de qué pasará después, entendamos que si no nos atrevemos a manifestar lo que sentimos y pensamos, no habrá mañana ni para el arrepentimiento más quejumbroso, cerremos nuestros oídos a las voces de los miedos y temores más oscuros, rechacemos la imposición de toda autoridad humana o de ultratumba, muy por el contrario creemos un ambiente libre de impurezas e imperfecciones, donde sólo reinen los esplendores de la Razón y la Ciencia, pues procediendo así, lograremos vivir tranquilos, orgullosos, respetados por nosotros mismos; y cuando nos llegue la hora de la partida final, atravesaremos el umbral de la muerte, no con la timidez del avezado delincuente foráneo que avanza hacia su encierro, sino con la arrogancia del orgulloso combatiente que atraviesa el arco del triunfo y que en su trayecto es aclamado por su pueblo.
Concluyo estas ideas con el siguiente manifiesto: “Hacemos tanto y de gran importancia, al soltar libremente nuestros pensamientos en los cerebros, tanto como al sembrar el trigo en el campo, así como no hay diferencia de jerarquías entre el pensador que labora con la inteligencia, como con el obrero que trabaja con las manos, como tampoco con el hombre de un bufete y el hombre de un taller, en vez de marchar por separados y considerarnos enemigos, los convoco a caminar inseparablemente unidos con el propósito de fijar un solo rumbo, esa meta será única y exclusivamente la del desarrollo de nuestra gran nación, la misma que deberá muy próximamente ubicarse entre la más importante de América y el Mundo entero, porque los peruanos juntos si lo podemos lograr, niños, jóvenes, adultos, mujeres, hombres de campo, obreros, intelectuales, amazónicos, funcionarios y empresarios peruanos, todos bajo una sola meta: trabajar por un PERÚ DECENTE, el objetivo esta marcado para legarlo a nuestra próxima generación, una generación de emprendedores y con una sociedad ordenada, respetuosa, con igualdad de oportunidades, con justicia, con trabajo digno y paz social. Señores porque todo eso sí se puede dar y es posible, digamos a viva voz: ¡VIVA EL PERÚ! … ¡UN DOCENTE PARA UN PERÚ DECENTE!
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“Perú Decente”