Un legado es una herencia, algo que permanecerá en alguien y que transciende al tiempo y la muerte. Muchos nos preocupamos por dejar herencia de bienes materiales para los hijos, pero debemos preguntarnos si les estamos proveyendo ese verdadero legado que va a ser invalorable en la vida. En lo primero que nosotros como padres pensamos en ofrecerles como ese legado inmenso es el de la educación, podemos educar a nuestros hijos de una manera tal, que cuando sufran las embestidas de la vida, estén preparados para afrontarlas. Que sean fuertes para resistirlas, pero a su vez flexibles como para poder adaptarse a los cambios y no quebrarse, para que permanezcan centrados en medio de las dificultades. Ahora bien, dentro del hogar nosotros (padre y madre) somos el ejemplo que ellos han de tener para asimilar nuestros comportamientos, actitudes, etc. Los niños aprenden por imitación, casi exclusivamente. Nosotros, somos espejos para ellos. Son muy buenos observadores de todo lo que sucede a su alrededor. A veces hacen algo y luego giran hacia nosotros para vernos, buscando aprobación o desaprobación, y la respuesta que obtengan, es la “imagen” de sí mismos que ellos están viendo en ese espejo. Como padres, podemos tomar conciencia de la transcendencia que tiene el reflexionar sobre nuestros actos en el futuro de nuestros hijos, cambiando nuestras creencias y pautas negativas. Puede resultar inspirador pensar que no sólo estaremos haciendo el esfuerzo de cambiar, sino que estamos cortando la cadena, la historia familiar, para hacer a nuestros hijos un regalo maravilloso e invaluable. Es triste apreciar a muchos niños y jóvenes completamente abandonados por padres, que se dedican infructuosamente a esa lucha que erróneamente la colocamos de forma prioritaria, para así obtener riquezas materiales en base a trabajo honrado y sacrificado. Esto no es malo, ya que todos queremos que nuestros hijos tengan lo que no pudimos tener en la niñez, pero sin descuidar esa calidad de tiempo por medio del acompañamiento puntual en los momentos más importantes de sus vidas. Así lograremos seres humanos cargados de todos aquellos valores que en la actualidad escasean en nuestra sociedad, como lo son el respeto mutuo, la responsabilidad, el trabajo, la honradez, la sinceridad, la solidaridad, el amor a lo nuestro y a todo lo que nos rodea. Este es el momento en el cual nos tenemos que sentir realmente “forjadores del futuro de nuestra patria”. Nos quejamos de la delincuencia, el maltrato del hombre por el hombre, el odio, la falta de honradez, la mentira, el egoísmo, la ambición, sin pensar en el origen de los males en la sociedad. Todos estos males se arraigan en los niños de ayer que no fueron acompañados por los padres en su formación, por lo que no tuvieron el espejo con el cual guiarse.